Asociados en prensa

¿Hasta cuándo Miranda?

Raymundo Riva Palacio


El Financiero

Una de las mayores incógnitas en la toma de decisiones del presidente Enrique Peña Nieto es por qué designó a Luis Enrique Miranda secretario de Desarrollo Social. Unos tres meses después de su designación, en septiembre del año pasado, un periodista le preguntó al Presidente si podría explicar lo que describió como un “extraño nombramiento”. Peña Nieto casi no lo dejó terminar la pregunta para responder: “¿por qué no les gusta Miranda?” Entonces lo defendió elogiando su trabajo como subsecretario de Gobernación, donde él fue quien llevó la negociación política con la Coordinadora Magisterial. Los contuvo, afirmó el Presidente, y sin darles nada de dinero como se dijo en su momento. 

Una lectura distinta a la del Presidente es que la disidencia magisterial se ubicaba en cuatro estados del país, y después de la intervención de Miranda creció 600% y tiene representación en casi toda la nación. Otra es que si bien pudo no haber una transacción de dinero en efectivo, se le dieron miles de plazas que no estaban contempladas en el presupuesto, que fue una entrega indirecta de recursos.

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